El internet, la ‘red’, facilitó increíblemente el acceso a la información y achicó el mundo haciendo posible la comunicación de cientos de personas alrededor del mundo de modo inmediato. Pero también le abrió la puerta y dió cabida a la ignorancia, a la vociferación irrespetuosa, emotional, grotesca y burlesca. Acá les comparto una descripción alegórica muy buena sobre el tema. 

Por Eduardo Montoro (Agosto 23, 2018)

La invasión zombi

Nunca me gustaron las películas de zombis, las detesto. Detesto esa hipótesis de un virus que te vuelve irracional y que hace que persigas carne humana de seres vivos de un modo compulsivo absolutamente irresistible. Y aún más detesto el género de películas, fue justo entonces cuando me di cuenta que las redes sociales se han vuelto el espacio donde el virus zombie se contagia frenéticamente. Humberto Eco se quedó corto miserablemente cuando decía que:

“las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”.

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El virus atrofia la emocionalidad… anula la consciencia del resto del mundo, del contexto…  anula todo y queda la emoción pura, la expande al infinito y desde ahí vomita todo lo que tiene que decir, porque además tiene “derecho a decirlo”

No Humberto, no, por fuerte que parezca lo que decís te quedaste más corto que cogote de almeja. Es la invasión de los zombis. Buscan irrefrenable carne viva, sangre viva y muerden compulsivamente. La racionalidad es nula. El virus atrofia la emocionalidad, enfoca en una emoción determinada, anula la consciencia del resto del mundo, del contexto, de las asimetrías, de la jerarquía de argumentos, de los códigos de comunicación, de los silogismos, de las semánticas, anula todo y queda la emoción pura, la expande al infinito y desde ahí vomita todo lo que tiene que decir, porque además tiene “derecho a decirlo”. Está empoderado el guachín zombi. Es compulsivo en sus derechos, es expulsivo de sus obligaciones. Camina babeando esa única emoción que lo rige, arrastrando las patas y los ojos con menos brillo e inteligencia que los de una ameba en coma, nublados por el torpor de ideas prestadas. Pero te persigue, te escupe su emoción en un comentario, la mocosa imberbe te pone un “me enoja”, el idiota deportista y musculoso te dice “y vos…. no se qué….”, el zombi grasa te pone “vos no shabés nada papa, te falta lleca”, y el pseudo intelectual de medio pelo te cita una paparruchada de Vigilar y Castigar.

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Camina babeando esa única emoción que lo rige, arrastrando las patas y los ojos con menos brillo e inteligencia que los de una ameba en coma, nublados por el torpor de ideas prestadas. Pero te persigue, te escupe su emoción en un comentario…

Cada tanto el virus muta y afecta distintos zombis, los más jóvenes son los de más riesgo de contagio y en donde se propaga con velocidad pasmosa. En sus mutaciones a veces puede ser ideas de género, aborto… en fin, la deconstrucción virósica de moda. Largás el virus y en pocos días te comienzan a perseguir babeando. Se mueven por la coacción gangrenante de “destruir estructuras”, sin darse cuenta que ya no quedan… que vivimos en un mundo postapocalíptico. Y salen los guevaritas a hacer la revolución donde no nos quedan ni huevos revueltos, gritando consignas foucaulianas y poniendo Pink Floyd al mango graznando escalofriantemente: ¡ another brick in the wall! Image result for stupid zombies drawings 

Y detrás de todos, animando la grotesca comparsa enloquecida, un pelotudón de cincuenta y algo de años, Merlí le dicen, el piola, que se hace el piola mientras haya carne viva para que sus zombies coman, pero cuando se acabe, y se acaba pronto, se lo morfan a él con sus sociedades de los poetas muertos, obvio, vueltos zombis.

Y será hasta que se acabe la carne viva nomás… la que sostiene el mundo zombi… será hasta que la segunda vuelta, que será en justicia, ya no en amor y caridad como la primera, barra con toda la porquería hasta purificar el último átomo de vómito zombi.
Señor danos la fuerza en la espera.